lunes, 15 de octubre de 2012

DETERMINISMO TECNOLÓGICO En la sociedad actual, existe una creencia muy difundida que considera que la tecnología es capaz, prácticamente por sí misma, de incidir de manera directa y positiva en el desarrollo social y económico de un contexto particular. Esto es lo que autores como Chandler (1995), Daly (2000), Lima (2001) y Warschauer (2003) definen como determinismo tecnológico. Este determinismo incluso ha sido uno de los marcos conceptuales más importantes en las corrientes de estudios optimistas que relacionan la tecnología con la sociedad. Autores como McLuhan (1992), de Kerckhove (1995) y Negroponte (1995), defienden tal postura desde la más radiante de sus concepciones. Para ellos, la introducción de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en prácticamente cualquier proceso, es sinónimo de productividad y por ende, de progreso. Esta concepción ha adquirido un valor simbólico tan importante, que suele ser retomada de forma totalmente acrítica por muchos sectores de la sociedad. Una de las expresiones actuales que refleja con mayor claridad el determinismo tecnológico, es la llamada Sociedad de la Información (SI). Asumida por una gran cantidad de actores sociales, y en especial, por aquellos que trazan muchas de las políticas públicas; se trata de una visión, que como ya se ha mencionado, asume que la tecnología es el motor del progreso, dentro de una concepción absolutamente lineal: (Fuente: González, 1996 en Santos y Díaz, 2003) La SI tiene una serie de antecedentes históricos que resulta pertinente repasar para entender algunas de las razones que le confieren el peso simbólico del que actualmente goza. Mattelart (2001) nos habla de que durante la era moderna, diversos avances tecnológicos como la imprenta, la telegrafía, el ferrocarril y la radio; contribuyeron a difundir la idea de una humanidad que conquistaba el tiempo y el espacio, gracias al avance de la ciencia y la tecnología. Cada uno de estos inventos contribuyó a crear en su momento, una serie de expectativas utópicas en relación al progreso de la humanidad. Mi opinión respecto en todos estos momentos de la sociedad actual podría expresarse de la siguiente manera: un mejor medio de comunicación llevaría a un mejor entendimiento entre los seres humanos; facilitaría los procesos educativos y por ende, conduciría de forma casi inevitable a un desarrollo científico, económico y social. Como resultado de su propia estructura socioeconómica, cadasociedad desarrolla un tipo particular de tecnología que resulta funcional a dicha estructura, esto es, tiende a mantener su equilibrio y a fortalecerla. Esto no implica que el tipo peculiar de tecnología a desarrollarse quede unívocamente fijado por las condiciones socioeconómicas; no obstante, de todos los tipos posibles de tecnología que permite el estadio científico de cada época, la estructura socioeconómica restringe el espectro de posibilidades a los casos donde la tecnología contribuye al mantenimiento de tal estructura.-

lunes, 3 de septiembre de 2012

El primer beso de la historia del cine

La filmación The Kiss (también conocida como The May Irwin Kiss, The Rice-Irwin Kiss y The Widow Jones) fue una de las primeras películas que fueron comercializadas al público. La película data del año 1896, tiene una duración de solo 47 segundos y representa una recreación de un beso entre May Irwin y John Rice en la escena final del musical The Widow Jones.

La película causó un gran alboroto y un escándalo, ocasionado por las editoriales publicadas en los periódicos de la época. Incluso se solicitó en muchos lugares de exhibición la actuación de la policía. Un critíco contemporáneo escribió: “El espectáculo se prolonga y se extiende en los labios de cada uno de ellos de una forma bestial, además la pantalla amplia la escena hasta proporciones gigantescas y se repite hasta tres veces. Absolutamente repugnante“.

La película fue dirigida por William Heise para Thomas Edison. En 1999, el corto fue considerado “culturalmente significativo” por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y seleccionado para su preservación en el National Film Registry.